El cierre definitivo de Fate encendió una señal de alerta en toda la cadena automotriz. Juan Cantarella, presidente ejecutivo de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), sostuvo que la decisión no responde a un hecho aislado sino al desenlace de un proceso estructural que se arrastra desde hace años y que tuvo como detonante la apertura de importaciones, especialmente desde China.

Según explicó en declaraciones a Infobae, el problema es sistémico y excede factores coyunturales como la presión tributaria o la modernización laboral. Para el directivo, la combinación de menor protección comercial, costos estructurales elevados y pérdida de competitividad generó un escenario complejo para los fabricantes locales de autopartes.
Cantarella advirtió además que el caso de Fate podría no ser el último. Si bien señaló que no necesariamente se repetirán cierres de la misma magnitud, remarcó que el sector atraviesa un proceso general de reconfiguración que podría derivar en nuevas dificultades para empresas de la cadena.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue el impacto de la apertura “abrupta” de importaciones en un contexto en el que, según afirmó, aún no están dadas las condiciones de competitividad para la industria local. En particular, señaló que la creciente participación de insumos provenientes de China alteró el equilibrio del mercado. También cuestionó la flexibilidad de las reglas de origen del Mercosur: actualmente, un vehículo puede ser considerado regional con apenas un 18% de integración local, mientras que más del 80% de sus componentes pueden ser importados, en muchos casos desde Asia.
Para la industria automotriz, el desafío pasa ahora por sostener niveles de producción y empleo en un entorno de mayor competencia externa y menor densidad de proveedores nacionales.
Autor: Negocios & Autopartes
Fuente: Infobae