El alternador es un componente clave del sistema eléctrico del automóvil y una de las principales fuentes de fallas cuando comienza a deteriorarse. Su función principal es transformar la energía mecánica del motor en energía eléctrica, alimentando los distintos sistemas del vehículo y manteniendo la batería cargada. Cuando este proceso se ve afectado, el funcionamiento general del auto se ve comprometido.

Una de las causas más frecuentes de fallas es el desgaste o aflojamiento de la correa que transmite el movimiento del motor al alternador. Si la correa pierde tensión o muestra signos de deterioro, el alternador no gira a la velocidad adecuada, reduciendo su capacidad de generación eléctrica. Esto puede derivar en una carga insuficiente de la batería y fallas intermitentes en sistemas eléctricos.
Otro factor habitual es el regulador de voltaje, encargado de mantener estable la tensión enviada a la batería y a los distintos circuitos del vehículo. Su falla puede producir picos de tensión o valores inferiores a los necesarios, afectando el rendimiento del alternador y pudiendo dañar componentes electrónicos sensibles.
El sobrecalentamiento también es crítico. Puede originarse por condiciones de uso exigentes, mala ventilación, acumulación de suciedad o esfuerzo excesivo del sistema eléctrico. El calor deteriora bobinados, diodos y otros componentes internos del alternador, reduciendo su vida útil y aumentando el riesgo de fallas repentinas.
Las sobrecargas eléctricas son otra fuente común de problemas. El uso simultáneo de múltiples dispositivos eléctricos o accesorios no originales exige al alternador más energía de la que puede entregar, acelerando el desgaste de sus componentes internos.

Asimismo, las fallas en los diodos del rectificador afectan la conversión de corriente alterna en corriente continua. Cuando uno o más diodos fallan, el alternador pierde eficiencia, genera corriente inestable o deja de cargar la batería, lo que puede activarse con testigos en el tablero o descargas rápidas de la batería.
En muchos casos, una batería en mal estado también contribuye a problemas en el alternador. Una batería deteriorada obliga al alternador a trabajar permanentemente bajo mayor exigencia, acelerando su desgaste y aumentando el riesgo de averías.
En conclusión, la mayoría de las fallas del alternador están relacionadas con desgaste mecánico, problemas eléctricos vinculados al control de voltaje y condiciones de uso superiores a su capacidad de diseño. La detección temprana y el mantenimiento preventivo del sistema eléctrico son fundamentales para evitar fallas que puedan dejar al vehículo fuera de servicio.
Autor: Taller Actual
Fuente: Dodge